martes, 23 de septiembre de 2014

Forever (although forever sometimes is too short)

Mientras miro mis entradas antiguas de este blog, veo como el paso del tiempo y la vida misma moldean mi personalidad, perfeccionan mis baches y liman mis esquinas rasposas con una paciencia casi eterna. Me veo crecida, evolucionada, en camino a convertirme en la persona que siempre quise ser. Las cosas en las que era renegada son cada vez menos, las sonrisas aumentan en número/tamaño y puedo disfrutar un poco más de las pequeñas delicias cotidianas. 

Una de ellas es el amor.

Quizás si me preguntabas unos meses atrás podía llegar a decirte que el amor no existía. Que era una mezcla entre el deseo y el cariño inevitable que uno le tiene a una posesión. Que era una farsa, que no existía. Te hubiera respondido feliz, si, pero con un toque de misantropía (todavía presente, debo decir) para mandarte a freír papas. En esa instancia de mi vida sólo creía en el amor que puede tenerle un familiar a otro, una mascota a su dueño, un mejor amigo o un pariente de corazón a uno. 
Dentro mío, metido entre tanta coraza, un hueco de pesar me decía que dos personas no podían amarse infinitamente toda la vida. Que la chispa, la flama que una vez incendia dos cuerpos tenía una pronta fecha de vencimiento. Luego no volvía a encender de la misma manera. Creía todo esto y mucho más a partir de varios sucesos de mi vida sumados a mi personalidad oscura.

Ahora sé que mi corazón fue tocado desde los principios de mis años. Sí, amé, y varias veces. Gané, perdí. Fue correspondido (y no) así como tampoco funcionó por cuestiones mayores. Sufrí, como cualquiera. A veces considero que el que no sufrió nunca por amor es porque jamás ha amado realmente. No sé.

Hoy es un día muy especial para mí. Este momento me determinó que el amor no sólo existe, sino que está presente en todos y cada uno de nosotros, a la manera de quien lo viva. Hoy es el aniversario de 20 años de casados de mis padres. 
Y digo ES, no SERÍA porque no considero que elementos como el tiempo o la muerte puedan llegar a interferir en un amor tan grande como el que pude percibir en ellos. Este se alzó sobre mí como un ave majestuosa, gigantesca, haciendo sombra con sus alas para mostrarme el insecto que soy ante tanta fuerza (podría decir) mágica. No hay nada más fuerte que el amor, me dije, y ahí supe que es irrompible, indestructible, eterno. Que mientras siga existiendo el ser humano siempre existirá la caricia, el abrazo, la mirada que pide a gritos estar con esa persona para toda la vida. 
Siempre estará esa parte de nuestra mente que atesorará los momentos más hermosos, los cuidará y los manendrá por si en un futuro dejan de repetirse. Estará el paso nervioso, la risa temblorosa, el indescriptible momento de la primera vez que besamos a alguien. 


Amar es muchas cosas. Es sacrificar, es desear lo mejor para la otra persona aunque eso no nos incluya en sus planes. Es cuidar, proteger. Es algo tan instintivo como celar sanamente o reír con sólo mirar a los ojos del otro. Es compartir. Es unir dos almas en una sola, es sostener los hombros para caer con alguien más ante los infortunios de la vida. Porque para eso podemos estar: para enfrentar juntos los maremotos y las lluvias que puedan amenazar nuestra felicidad. 
Nadie nos obliga a elegir a quien adoramos, es puramente nuestra elección. No es algo que se sabe o se piensa, es algo que se siente. Es alzar la vista y pensar "quiero pasar lo que queda de mis días con esta persona. Y con nadie más". Si el destino nos pone algo de fuerza mayor o si los individuos cambian es otra cosa, pero el amor trata de sentir en ese momento el deseo de que todo sea eterno. Lo que suceda después es otro tema. 

Hoy estoy sintiendo ese amor. Puedo ser yo misma, sin atauras ni corazas. Puedo liberarme y esperar un futuro con alguien. Puedo disfrutar del silencio por horas, donde sólo es necesaria le presencia de mi pareja. Puedo creer en que alguien considera que valgo la pena. También sé que corro el riesgo de volverme a lastimar, pero siempre será peor amar y haber perdido que nunca haber amado. El amor hace que uno elija a una persona, al costo de un posible daño, pero confiando en que no lo hará.

El amor es confianza. Es esperanza en su más puro estado. Es una puerta y un cerrojo. Es locura. Es fe. Es miedo. Es sonrisa, pero también es dolor. Es uno de los más grandes aspectos de la vida y probablemente el motor más grande que la haga poner en marcha. 
Es la razón por la que muchos seguimos viviendo. Es nuestra ancla y nuestra salvación. Es lo que somos, lo que llegaremos y lo que podríamos llegar a ser.

En honor a todo lo que fui y soy gracias al amor, les dedico un saludo a mis padres, la muestra indiscutible de adoración en mi opinión. Gracias por darme todo de ustedes.
Les deseo un muy feliz aniversario y les aseguro que junto con todas las personas que amé y amo, siempre pero siempre tendrán un lugar en mi corazón. 

Evangelina Barle