Ya que hablaba de las metas, la zona universitaria y la ciencia en sí, me gustaría compartir esta monografía que hice para un concurso nacional, organizado por el Instituto Balseiro, una de las mejores instituciones universitarias de toda la Argentina, muy reconocida. El concurso se da todos los años para jóvenes de 16 y 17 años, eligiendo las 15 mejores monografías para pasar a ser "becados" y ganar una semana 100% paga al Instituto, sin importar de donde provenías. Entre esa semana estabas en el alojamiento universitario, ibas a charlas, conferencias, visitabas instalaciones, etc. Todos los años el tema de la monografía cambiaba
El año pasado, mi escuela presentó el tema "Ciencias y pseudociencias"
Las palabras llegaron volando a mi mente y me golpearon con un TOING! que todavía escucho. Desde chica me interesó con ferocidad el lado oculto (por así decirlo) de la vida, los misterios que todavía no podemos resolver, los enigmas históricos, las teorías conspirativas, las hipótesis que siguen siendo eso: hipótesis. Mis géneros favoritos por muchos años fueron y son la fantasía, la ciencia ficción, el cuento maravilloso, entre otros. Mi tendencia a huir también aportó mucho en estas elecciones.
Sin más vueltas, he aquí la bendita monografía. Al final les cuento como me fue y la principal razón por la que decidí mostrarla.
Pienso, luego dudo
No
importa cuantos ejemplos de cisnes blancos hayamos podido observar, esto no
justifica la conclusión de que todos los cisnes son blancos
–
Karl Popper
Introducción:
Apenas tecleo “pseudociencia” en el buscador
de Internet, miles de páginas Web saltan a mí. Parecen periodistas fastidiosos
entrevistando a una estrella: todos quieren ser tomados en cuenta, todos creen
tener la razón absoluta, y todos creen decir la verdad. Te atraen con términos
científicos (si se les puede llamar así), te hacen preguntas retóricas para que
pienses, y te dan datos que aparentan ser reales.
Pero yo no confío mucho en el Internet. Nunca
lo he hecho. Muchas personas tienen a Wikipedia como su Biblia, defienden con
uñas y dientes sus conclusiones, copian y pegan con entusiasmo. ¿Por qué lo
hacen? No lo sé. Quizás es porque tiene una definición para casi cualquier
contenido, porque es rápido y “más fácil” que buscar un libro, sentarse y
analizarlo.
Soy una persona de libros. Leo constantemente en
busca de nuevos puntos de vista, historias, información, biografías y
conocimiento.
Lamentablemente, en mi biblioteca no encuentro
material alguno que me ayude a comprender la definición exacta de pseudociencia
y no conozco a nadie que se maneje en ese ámbito.
Así que tuve que tirarme de cabeza (a
regañadientes) al Internet. Eso sí, no estoy diciendo que todas las páginas
sean así. Pero hay que tener mucho cuidado con lo que se lee y se escucha: no
porque se diga con convicción o porque lo diga “tal” es cierto. Las falacias
están allí, y muchos no pueden distinguirlas. Wikipedia puede ser editado por
cualquier persona, sea o no de esa comunidad, trabaje allí o no. Es decir,
ahora mismo puedo hacer click en “editar” y escribir que Saturno es cuadrado,
que uno mas uno es noventa mil, que el agua hierve a 5 grados Celsius o que
Nietzsche era un fanático religioso. Lo cambiarían, sí, pero puedo hacerlo. Me
hace acordar a la pseudociencia.
La gran mayoría de los libros fueron
analizados y corregidos antes que llegaran a mis manos. Una vez que se
publicaron, ya nadie puede cambiar su contenido. No cualquiera puede escribir
un libro (sobre todo los científicos) Me hacen acordar a la ciencia, y parecen
ser la llave de la verdad.
¿Lo son?
¿Que es la verdad? ¿Qué es la falsedad? ¿Cómo
distinguir una de otra? ¿Que hace que la ciencia sea ciencia y que la pseudociencia no pueda serlo?
Estas preguntas son las que trataré de
responder en la siguiente monografía, de la mejor manera y tratando de ser lo
mas clara posible.
Desarrollo:
Para empezar, pseudo significa falso. No hay una sola página que no mencione la
pseudociencia con cierto desprecio y escepticismo. Y las que la apoyan, se van al otro extremo. O las personas son MUY fanáticas o le tienen mucha desconfianza al
tema, no hay un punto neutral.
Puede resultar difícil reconocer el
significado de una palabra con un conjunto de ideas, y no de objetos
puntuales. La ciencia, según Ander Egg (1989), es el “conjunto de conocimientos racionales,
ciertos o probables, que obtenidos de manera metódica pueden ser comprobables y
están sistematizados orgánicamente haciendo referencia a objetos de una misma
naturaleza cuyos contenidos son susceptibles de ser transmitidos”. Mario
Bunge (1989) plantea que “una ciencia es
una disciplina que utiliza el método científico con la finalidad de hallar
estructuras generales (leyes)”
La principal herramienta para obtener
conocimientos, y sobre todo, la más eficiente es el llamado Método
Científico. Este es el proceso general aplicado en una investigación
científica con la intención de validar o descartar una hipótesis, construyendo
así nuevos conocimientos. Los principios fundamentales son:
–
La reproductibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado
experimento en cualquier lugar y por cualquier persona. Esto se basa, esencialmente,
en la comunicación y publicidad de los resultados obtenidos. En la actualidad
éstos son publicados usualmente en revistas científicas y revisados por pares
–
La falsabilidad, es decir, la capacidad de una hipótesis de ser sometida
a potenciales pruebas que la contradigan.
Existe una serie de pasos inherentes al proceso
científico, los cuales son –casi siempre – respetados en la construcción y
desarrollo de nuevas teorías. Éstos son:
1- Observación: el primer paso consiste
en la observación de fenómenos bajo una muestra
2- Descripción: el segundo paso trata
de una detallada descripción del fenómeno
3- Hipótesis: planteamiento de las
hipótesis que expliquen dichos resultados y su relación causa – efecto
4 – Experimentación: comprobación de
las hipótesis por medio de la experimentación controlada.
5 – Demostración o refutación de las
hipótesis
6 – Comparación universal: constante
constrastación de hipótesis con la realidad
Sin embargo, la experimentación no es
aplicable a TODAS las ramas de la ciencia; su exigencia no es necesaria por lo
general en áreas del conocimiento como la vulcanología, la astronomía, la
física teórica, etc. No se puede realizar experimentos con los números y en las
ciencias sociales no siempre hay repetibilidad: a veces el resultado es único
(hechos históricos, por ejemplo). Esta es la razón por la cual la ciencia esta
dividida en formales (matemática y lógica) y fácticas (naturales y sociales). De
forma que el concepto científico aplicado a estas ciencias habría de ser
repensado, acercándose más a una definición como la siguiente: “proceso de conocimiento caracterizado por el
uso constante e irrestricto de la capacidad crítica de la razón, que busca
establecer la explicación de un fenómeno ateniéndose a lo previamente conocido,
resultando una explicación plenamente congruente con los datos de la
observación”.
¿Cómo hacer que una hipótesis pase a dejar de
existir y comenzar a ser una verdad universal? Fácil. Hay que tratar de
derrumbarla de cualquier manera posible. Mientras más golpes resista nuestra
teoría, más sólida será, y por ende, más cerca estará de ser una verdad
universal (¿existen las verdades universales?). Una forma muy común de evitar
las críticas, refutaciones o errores en la teoría es la de Cosechar Cerezas (Cherry Picking).
Imaginemos que estamos en una plantación de cerezas, donde podemos encontrar
algunas maduras, y otras secas o podridas. Si solamente nos llevamos las más
bellas, y las mostramos, las personas podrían creer que son todas así, porque
no les estamos mostrando las cerezas que no encajan con nuestra teoría. Las
ocultamos (ya sea de forma voluntaria o no), pero la verdad está adulterada al
fin y al cabo.
Otro factor sumamente importante que puede
modificar un resultado, y que de hecho tiene un gran peso a nivel psicológico,
es el Efecto Placebo. En medicina, por ejemplo, se sabe que si un
paciente cree que algo la va a curar, puede influir considerablemente en su
proceso de curación. Tanto es así, que algunas dolencias muy simples pueden ser
curadas con una simple pastilla de azúcar, sin ningún componente activo, en más
de un 30% de los casos. Cualquier nuevo medicamento tiene que pasar una prueba de
efectividad, en la cual se lo comparará con un placebo aplicado de forma
similar.
Para evitar que la sugestión del investigador
tenga influencia en el resultado del experimento, y para que éste pueda ser lo
más objetivo posible, se ha inventado el Doble Ciego. En este tipo de
estudio, tanto los medicamentos reales como los placebos se etiquetan con un
código especial y el código se guarda en determinado lugar, de ahí en adelante,
tanto los médicos que aplican el tratamiento, como los voluntarios, están ciegos
a saber si están tratando con un medicamento real, con componentes activos, o
con una simple pastilla inocua de azúcar.
En la mayoría de los casos, los estudios de
Doble Ciego son - casi - la única forma de comprobar si un medicamento funciona
antes de gastar muchísimos recursos en fabricarlo masiva y efectivamente.
Bien ¿y que sucede con la pseudociencia?
Habiendo dicho todo esto, decir que una
disciplina entera puede estar "más allá de la Ciencia", y aun así
influir en nuestro mundo de alguna manera suena imposible. Se los ve a los
chamanes, parapsicólogos y adivinos como charlatanes, mentirosos, con ganas de
sacarnos nuestro dinero. Nos reímos de las teorías conspirativas y los
avistamientos de ovnis o criaturas fantásticas.
Por supuesto, también es imposible negar que
haya algo más allá de nuestro entender, o que nuestras máquinas pueden medir, o
que nuestros sentidos puedan percibir; pero si no se puede medir, ni detectar,
ni interactuar de ninguna manera con nuestra realidad, tampoco puede sernos muy
útil ¿o sí?
Lo que hoy se conoce como medicina alternativa
es llamada así por distintas maneras, pero se las titula así principalmente
porque no han pasado ninguna prueba de Doble Ciego.
La pseudociencia, además de NO utilizar el
método científico (lo cual sería como tratar de hacer una ecuación sin saber
sumar, multiplicar o dividir) invoca entes inmateriales o sobrenaturales
inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza
vital, alma, creación divina, destino y necesidad
histórica. Es dogmática: no cambia
sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos, lo que la
hace cuestión de fe. No busca
novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias; cuando cambia lo hace
solo en detalles. No encuentra, ni busca ni utiliza leyes generales. No tiene
espíritu crítico, no trata de auto-derrumbarse. Pseudociencias como la
astrología, la homeopatía o la quiromancia apenas han avanzado o cambiado
en las últimas décadas o siglos. Utilizan los testimonios para
reafirmar su validez, sin importar si son de experiencias falsas, supuestas o
verdaderas. Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico e inmediato: no
busca la verdad desinteresada.
Nunca admite ignorar algo: tiene explicaciones
para todo. Desde las bases del Método Científico está mostrado que la ciencia es
todo lo contrario. Ninguna verdad es absoluta, ninguna teoría es cien por
ciento cierta, todo es discutible, todo se puede mejorar, no existen dogmas.
Conclusión:
No todo puede estar resuelto en la vida. No se
le puede encontrar solución a cada uno de los misterios del día a día. Siempre
tienen que haber preguntas sin respuesta.
Tienen que seguir viviendo las cosas que no
tienen explicación.
Y por experiencia propia, estoy humildemente
convencida que las hay. Fui una persona completamente escéptica y racional por
unos cortos 13 años, hasta que la vida me dio un cachetazo mental y me mostró
que hay miles de enredos que desenmarañar en este mundo. A partir de ahí, dejé
de creer que lo sabíamos todo. Y comencé a dudar.
Es la duda, la intriga, la desconfianza y la
ambición de saber más lo que propulsiona a la ciencia, a la tecnología, a la
sociedad y a nuestras vidas cotidianas adelante. Sería increíblemente aburrido
que no quedara nada por resolver.
¿Por qué quedarnos en las explicaciones que
recibimos de otros en lugar de crear nuestras propias conclusiones? Galileo
Galilei no se quedó con la teoría geocéntrica y decidió averiguar, investigar
por su propia cuenta para llegar a su teoría heliocéntrica (ideada tiempo atrás
por Copérnico, claro está). Dudó del gran Aristóteles, dudó de la omnipotente
Iglesia Católica (no por eso dejó de creer). Darwin también dudó. Y Copérnico.
Y Newton. Y miles de genios más que desarrollaron inventos, descubrimientos y
mejoras, creados a partir del inconformismo, ya sea subconsciente o no.
Se creyó que la Tierra era plana.
Se creyó que los planetas giraban alrededor de
la misma.
Se creyó que nunca volaríamos, llegaríamos a
la Luna o que algún día podríamos conectarnos con personas del otro lado del
mundo.
Y aquí estamos.
Por eso digo - o mejor dicho sugiero - que
dudemos de la pseudociencia, pero también de la ciencia. Dudemos de lo que lo
que nos implantan y salgamos de nuestras burbujas. Dudemos del Internet, de los
libros y de las noticias salidas en los medios de comunicación ¡Nunca sabemos
si la verdad está siendo manejada por alguien más para su beneficio! ¡No
sabemos si toda nuestra vida nos han ocultado las otras cerezas!
Busquemos más pruebas, concibamos hipótesis
una y otra vez hasta hallar la verdad; aunque nunca podamos lograrlo. Hagamos
el intento de mejorar lo ya hecho y descubrir lo que todavía no está
descubierto. Dudemos de la realidad, de lo que conocemos y de lo que no, de la
historia y del día a día, de la verdad y de la mentira, seamos solipsistas
aunque sea por un minuto.
Pero nunca dejemos de dudar.
El juego
de la ciencia no tiene final. Aquel que decida un día que las hipótesis
científicas no necesitan ninguna prueba más y que pueden ser admitidas como
definitivamente verificadas, que se retire del juego
– Karl Popper
Exactamente un año atrás publicaron este tema. Amor a primera vista, como podrán haber osbervado. Este año es sobre los dilemas morales en la ciencia o algo por el estilo.
De los 568 inscriptos, se elegían 130 como primer filtro. De ahí los 24 finalistas y sólo ahí se elegían los 15 becados.
Llegué a los mejores 24... no a los 15. ¡Por 9 hijos de p*ta no gané! ¿Bronca? Sí. No tolero el fracaso bajo ninguna forma (sí, ya sé, bienvenida a la facultad... acá me van a bochar más que nunca, pero bueno) Lloré como condenada y desde entonces les tengo un especial rencor a los perros del Balseiro. Sé que no tengo la razón, que si no me eligeron fue por algo y puede verse esto como un acto perfeccionista, soberbio, caprichoso entre otras cosas. Pero al menos soy sincera, no voy a negarlo: son unos putos.
Me voy maldiciendo a esas noches tan parecidas a las últimas: con el estrés sentado en mis rodillas, con ojeras grandes como una casa y cansada como nunca. Pero como siempre dije, no pain no gain. NADA que valga la pena será fácil.
¡Arg! Me voy a ver una buena película de terror o en su defecto a seguir escribiendo.
Una fotito para ironizar e intentar dar un toque humorístico. Al menos a mí me hizo reír mucho. Probablemente porque me identifico con el granjero. No sé. Ojo, tengo un humor más raro que la mierda igual.
Evangelina Barle

