viernes, 24 de mayo de 2013

No justice, no peace.

Casi dos meses en Rosario ¿que puedo decir? Hace un par de días terminé de rendir mi primer parcial (honestamente no sé muy bien como me fue, pero acá tengo un par de velitas prendidas por las dudas) y día a día me uno más con mis compañeros de facultad, lo que no es lo mismo que mis compañeras de residencia por cuestiones obvias. La última semana fue increíblemente estresante y agotadora: mi ciclo de sueño cambió (dormía de tarde y estudiaba toda la madrugada hasta el mediodía), comencé a encerrarme en una pequeña sala de estudio hasta el punto en el que mis compañeras me decían Rapunzel porque quedaba en la terraza, mi sangre pasó a tener más café que otra cosa y me pasaba horas en pijama y ojotas. ¿Que si valió la pena? Tendría que haber arrancado con el estudio antes, no una semana al parcial. Pero bueno ¡no pasé tanto tiempo como para adaptarme a un ritmo todavía y no tenía idea como iría a ser! El tiempo lo dirá. Lo genial es que aprendo cosas todos los malditos días y siempre estuve enamorada de los desafíos con pasión. Definitivamente medicina es mi carrera.

Ya que hablaba de las metas, la zona universitaria y la ciencia en sí, me gustaría compartir esta monografía que hice para un concurso nacional, organizado por el Instituto Balseiro, una de las mejores instituciones universitarias de toda la Argentina, muy reconocida. El concurso se da todos los años para jóvenes de 16 y 17 años, eligiendo las 15 mejores monografías para pasar a ser "becados" y ganar una semana 100% paga al Instituto, sin importar de donde provenías. Entre esa semana estabas en el alojamiento universitario, ibas a charlas, conferencias, visitabas instalaciones, etc. Todos los años el tema de la monografía cambiaba
El año pasado, mi escuela presentó el tema "Ciencias y pseudociencias"
Las palabras llegaron volando a mi mente y me golpearon con un TOING! que todavía escucho. Desde chica me interesó con ferocidad el lado oculto (por así decirlo) de la vida, los misterios que todavía no podemos resolver, los enigmas históricos, las teorías conspirativas, las hipótesis que siguen siendo eso: hipótesis. Mis géneros favoritos por muchos años fueron y son la fantasía, la ciencia ficción, el cuento maravilloso, entre otros. Mi tendencia a huir también aportó mucho en estas elecciones. 
Sin más vueltas, he aquí la bendita monografía. Al final les cuento como me fue y la principal razón por la que decidí mostrarla.


 
Pienso, luego dudo

No importa cuantos ejemplos de cisnes blancos hayamos podido observar, esto no justifica la conclusión de que todos los cisnes son blancos
        Karl Popper

Introducción:
Apenas tecleo “pseudociencia” en el buscador de Internet, miles de páginas Web saltan a mí. Parecen periodistas fastidiosos entrevistando a una estrella: todos quieren ser tomados en cuenta, todos creen tener la razón absoluta, y todos creen decir la verdad. Te atraen con términos científicos (si se les puede llamar así), te hacen preguntas retóricas para que pienses, y te dan datos que aparentan ser reales.
Pero yo no confío mucho en el Internet. Nunca lo he hecho. Muchas personas tienen a Wikipedia como su Biblia, defienden con uñas y dientes sus conclusiones, copian y pegan con entusiasmo. ¿Por qué lo hacen? No lo sé. Quizás es porque tiene una definición para casi cualquier contenido, porque es rápido y “más fácil” que buscar un libro, sentarse y analizarlo.
Soy una persona de libros. Leo constantemente en busca de nuevos puntos de vista, historias, información, biografías y conocimiento.
Lamentablemente, en mi biblioteca no encuentro material alguno que me ayude a comprender la definición exacta de pseudociencia y no conozco a nadie que se maneje en ese ámbito.
Así que tuve que tirarme de cabeza (a regañadientes) al Internet. Eso sí, no estoy diciendo que todas las páginas sean así. Pero hay que tener mucho cuidado con lo que se lee y se escucha: no porque se diga con convicción o porque lo diga “tal” es cierto. Las falacias están allí, y muchos no pueden distinguirlas. Wikipedia puede ser editado por cualquier persona, sea o no de esa comunidad, trabaje allí o no. Es decir, ahora mismo puedo hacer click en “editar” y escribir que Saturno es cuadrado, que uno mas uno es noventa mil, que el agua hierve a 5 grados Celsius o que Nietzsche era un fanático religioso. Lo cambiarían, sí, pero puedo hacerlo. Me hace acordar a la pseudociencia.
La gran mayoría de los libros fueron analizados y corregidos antes que llegaran a mis manos. Una vez que se publicaron, ya nadie puede cambiar su contenido. No cualquiera puede escribir un libro (sobre todo los científicos) Me hacen acordar a la ciencia, y parecen ser la llave de la verdad.
¿Lo son?
¿Que es la verdad? ¿Qué es la falsedad? ¿Cómo distinguir una de otra? ¿Que hace que la ciencia sea ciencia y que la pseudociencia no pueda serlo?
Estas preguntas son las que trataré de responder en la siguiente monografía, de la mejor manera y tratando de ser lo mas clara posible.

Desarrollo:
Para empezar, pseudo significa falso. No hay una sola página que no mencione la pseudociencia con cierto desprecio y escepticismo. Y las que la apoyan, se van al otro extremo. O las personas son MUY fanáticas o le tienen mucha desconfianza al tema, no hay un punto neutral.
Puede resultar difícil reconocer el significado de una palabra con un conjunto de ideas, y no de objetos  puntuales. La ciencia, según Ander Egg (1989), es el “conjunto de conocimientos racionales, ciertos o probables, que obtenidos de manera metódica pueden ser comprobables y están sistematizados orgánicamente haciendo referencia a objetos de una misma naturaleza cuyos contenidos son susceptibles de ser transmitidos”. Mario Bunge (1989) plantea que “una ciencia es una disciplina que utiliza el método científico con la finalidad de hallar estructuras generales (leyes)
La principal herramienta para obtener conocimientos, y sobre todo, la más eficiente es el llamado Método Científico. Este es el proceso general aplicado en una investigación científica con la intención de validar o descartar una hipótesis, construyendo así nuevos conocimientos. Los principios fundamentales son:
        La reproductibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona. Esto se basa, esencialmente, en la comunicación y publicidad de los resultados obtenidos. En la actualidad éstos son publicados usualmente en revistas científicas y revisados por pares
        La falsabilidad, es decir, la capacidad de una hipótesis de ser sometida a potenciales pruebas que la contradigan.
Existe una serie de pasos inherentes al proceso científico, los cuales son –casi siempre – respetados en la construcción y desarrollo de nuevas teorías. Éstos son:
1- Observación: el primer paso consiste en la observación de fenómenos bajo una muestra
2- Descripción: el segundo paso trata de una detallada descripción del fenómeno
3- Hipótesis: planteamiento de las hipótesis que expliquen dichos resultados y su relación causa – efecto
4 – Experimentación: comprobación de las hipótesis por medio de la experimentación controlada.
5 – Demostración o refutación de las hipótesis
6 – Comparación universal: constante constrastación de hipótesis con la realidad

Sin embargo, la experimentación no es aplicable a TODAS las ramas de la ciencia; su exigencia no es necesaria por lo general en áreas del conocimiento como la vulcanología, la astronomía, la física teórica, etc. No se puede realizar experimentos con los números y en las ciencias sociales no siempre hay repetibilidad: a veces el resultado es único (hechos históricos, por ejemplo). Esta es la razón por la cual la ciencia esta dividida en formales (matemática y lógica) y fácticas (naturales y sociales). De forma que el concepto científico aplicado a estas ciencias habría de ser repensado, acercándose más a una definición como la siguiente: “proceso de conocimiento caracterizado por el uso constante e irrestricto de la capacidad crítica de la razón, que busca establecer la explicación de un fenómeno ateniéndose a lo previamente conocido, resultando una explicación plenamente congruente con los datos de la observación”.

¿Cómo hacer que una hipótesis pase a dejar de existir y comenzar a ser una verdad universal? Fácil. Hay que tratar de derrumbarla de cualquier manera posible. Mientras más golpes resista nuestra teoría, más sólida será, y por ende, más cerca estará de ser una verdad universal (¿existen las verdades universales?). Una forma muy común de evitar las críticas, refutaciones o errores en la teoría es la de Cosechar Cerezas (Cherry Picking). Imaginemos que estamos en una plantación de cerezas, donde podemos encontrar algunas maduras, y otras secas o podridas. Si solamente nos llevamos las más bellas, y las mostramos, las personas podrían creer que son todas así, porque no les estamos mostrando las cerezas que no encajan con nuestra teoría. Las ocultamos (ya sea de forma voluntaria o no), pero la verdad está adulterada al fin y al cabo.
Otro factor sumamente importante que puede modificar un resultado, y que de hecho tiene un gran peso a nivel psicológico, es el Efecto Placebo. En medicina, por ejemplo, se sabe que si un paciente cree que algo la va a curar, puede influir considerablemente en su proceso de curación. Tanto es así, que algunas dolencias muy simples pueden ser curadas con una simple pastilla de azúcar, sin ningún componente activo, en más de un 30% de los casos. Cualquier nuevo medicamento tiene que pasar una prueba de efectividad, en la cual se lo comparará con un placebo aplicado de forma similar.
Para evitar que la sugestión del investigador tenga influencia en el resultado del experimento, y para que éste pueda ser lo más objetivo posible, se ha inventado el Doble Ciego. En este tipo de estudio, tanto los medicamentos reales como los placebos se etiquetan con un código especial y el código se guarda en determinado lugar, de ahí en adelante, tanto los médicos que aplican el tratamiento, como los voluntarios, están ciegos a saber si están tratando con un medicamento real, con componentes activos, o con una simple pastilla inocua de azúcar.
En la mayoría de los casos, los estudios de Doble Ciego son - casi - la única forma de comprobar si un medicamento funciona antes de gastar muchísimos recursos en fabricarlo masiva y efectivamente.

Bien ¿y que sucede con la pseudociencia?
Habiendo dicho todo esto, decir que una disciplina entera puede estar "más allá de la Ciencia", y aun así influir en nuestro mundo de alguna manera suena imposible. Se los ve a los chamanes, parapsicólogos y adivinos como charlatanes, mentirosos, con ganas de sacarnos nuestro dinero. Nos reímos de las teorías conspirativas y los avistamientos de ovnis o criaturas fantásticas.
Por supuesto, también es imposible negar que haya algo más allá de nuestro entender, o que nuestras máquinas pueden medir, o que nuestros sentidos puedan percibir; pero si no se puede medir, ni detectar, ni interactuar de ninguna manera con nuestra realidad, tampoco puede sernos muy útil ¿o sí?
Lo que hoy se conoce como medicina alternativa es llamada así por distintas maneras, pero se las titula así principalmente porque no han pasado ninguna prueba de Doble Ciego.
La pseudociencia, además de NO utilizar el método científico (lo cual sería como tratar de hacer una ecuación sin saber sumar, multiplicar o dividir) invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, creación divina, destino y necesidad histórica.  Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos, lo que la hace cuestión de fe. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias; cuando cambia lo hace solo en detalles. No encuentra, ni busca ni utiliza leyes generales. No tiene espíritu crítico, no trata de auto-derrumbarse. Pseudociencias como la astrología, la homeopatía o la quiromancia apenas han avanzado o cambiado en las últimas décadas o siglos. Utilizan los testimonios para reafirmar su validez, sin importar si son de experiencias falsas, supuestas o verdaderas. Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico e inmediato: no busca la verdad desinteresada.
Nunca admite ignorar algo: tiene explicaciones para todo. Desde las bases del Método Científico está mostrado que la ciencia es todo lo contrario. Ninguna verdad es absoluta, ninguna teoría es cien por ciento cierta, todo es discutible, todo se puede mejorar, no existen dogmas.

Conclusión:
No todo puede estar resuelto en la vida. No se le puede encontrar solución a cada uno de los misterios del día a día. Siempre tienen que haber preguntas sin respuesta.
Tienen que seguir viviendo las cosas que no tienen explicación.
Y por experiencia propia, estoy humildemente convencida que las hay. Fui una persona completamente escéptica y racional por unos cortos 13 años, hasta que la vida me dio un cachetazo mental y me mostró que hay miles de enredos que desenmarañar en este mundo. A partir de ahí, dejé de creer que lo sabíamos todo. Y comencé a dudar.
Es la duda, la intriga, la desconfianza y la ambición de saber más lo que propulsiona a la ciencia, a la tecnología, a la sociedad y a nuestras vidas cotidianas adelante. Sería increíblemente aburrido que no quedara nada por resolver.
¿Por qué quedarnos en las explicaciones que recibimos de otros en lugar de crear nuestras propias conclusiones? Galileo Galilei no se quedó con la teoría geocéntrica y decidió averiguar, investigar por su propia cuenta para llegar a su teoría heliocéntrica (ideada tiempo atrás por Copérnico, claro está). Dudó del gran Aristóteles, dudó de la omnipotente Iglesia Católica (no por eso dejó de creer). Darwin también dudó. Y Copérnico. Y Newton. Y miles de genios más que desarrollaron inventos, descubrimientos y mejoras, creados a partir del inconformismo, ya sea subconsciente o no.
Se creyó que la Tierra era plana.
Se creyó que los planetas giraban alrededor de la misma.
Se creyó que nunca volaríamos, llegaríamos a la Luna o que algún día podríamos conectarnos con personas del otro lado del mundo.
Y aquí estamos.
Por eso digo - o mejor dicho sugiero - que dudemos de la pseudociencia, pero también de la ciencia. Dudemos de lo que lo que nos implantan y salgamos de nuestras burbujas. Dudemos del Internet, de los libros y de las noticias salidas en los medios de comunicación ¡Nunca sabemos si la verdad está siendo manejada por alguien más para su beneficio! ¡No sabemos si toda nuestra vida nos han ocultado las otras cerezas!
Busquemos más pruebas, concibamos hipótesis una y otra vez hasta hallar la verdad; aunque nunca podamos lograrlo. Hagamos el intento de mejorar lo ya hecho y descubrir lo que todavía no está descubierto. Dudemos de la realidad, de lo que conocemos y de lo que no, de la historia y del día a día, de la verdad y de la mentira, seamos solipsistas aunque sea por un minuto.
Pero nunca dejemos de dudar.

El juego de la ciencia no tiene final. Aquel que decida un día que las hipótesis científicas no necesitan ninguna prueba más y que pueden ser admitidas como definitivamente verificadas, que se retire del juego
– Karl Popper

Exactamente un año atrás publicaron este tema. Amor a primera vista, como podrán haber osbervado. Este año es sobre los dilemas morales en la ciencia o algo por el estilo.
De los 568 inscriptos, se elegían 130 como primer filtro. De ahí los 24 finalistas y sólo ahí se elegían los 15 becados. 
Llegué a los mejores 24... no a los 15. ¡Por 9 hijos de p*ta no gané! ¿Bronca? Sí. No tolero el fracaso bajo ninguna forma (sí, ya sé, bienvenida a la facultad... acá me van a bochar más que nunca, pero bueno) Lloré como condenada y desde entonces les tengo un especial rencor a los perros del Balseiro. Sé que no tengo la razón, que si no me eligeron fue por algo y puede verse esto como un acto perfeccionista, soberbio, caprichoso entre otras cosas. Pero al menos soy sincera, no voy a negarlo: son unos putos.

Me voy maldiciendo a esas noches tan parecidas a las últimas: con el estrés sentado en mis rodillas, con ojeras grandes como una casa y cansada como nunca. Pero como siempre dije, no pain no gain. NADA que valga la pena será fácil.

¡Arg! Me voy a ver una buena película de terror o en su defecto a seguir escribiendo.

Una fotito para ironizar e intentar dar un toque humorístico. Al menos a mí me hizo reír mucho. Probablemente porque me identifico con el granjero. No sé. Ojo, tengo un humor más raro que la mierda igual.



Evangelina Barle

jueves, 2 de mayo de 2013

So hum hallelujah.

A pesar de estar metafóricamente a diez manos con la universidad (la subestimé tanto... en otras palabras, me cerraron el culo), el hecho de acomodarme a una ciudad relativamente grande, la búsqueda de un buen taller literario, un club de hockey, unirme cada día más a mis compañeras de residencia y de facultad, siempre tengo un minuto para escribir. 
Aunque tenga que contracturarme los dedos por teclear en un Iphone, aunque me quede despierta hasta las 4 de la mañana para al otro día levantarme a las 9, a pesar de a veces no tener nada en mi mente, escribo todo lo que puedo. 
Lo necesito. Casi tanto como leer o como hablar con mi familia. Necesito mi catarsis y mi principal manera de descargarme. Mi salida, mi viaje. ¿Mi escape? No.

Porque ya no preciso de un escape. 
No quiero escapar de mi mundo en este momento.

Verán, hasta los trece años me consideré la persona más feliz que conocía. Normalmente patinaba, como cualquiera "de los míos", mas eso no significara que no tenía una vida alegre. 
Me di cuenta cuando tuve que pedir tres deseos para mi cumpleaños, y no pude. Porque era increíblemente feliz con lo que tenía. No quería nada más. No pedí nada porque ya tenía todo.

"Quisiera que esto dure para siempre..."

Pero a los trece años se enfermó mi viejo del cáncer que terminó por matarlo dos años y medio después. Me enamoré infinita e irreversiblemente del hombre que NO puedo, pude o podré sacarme de la cabeza. La realidad me golpeó de la manera más cruda y horrible posible. Mi propia alegría me dio una bofetada en la cara. Y de las duras.
Creí que nunca más podría llegar a sonreír. A sonreír de verdad. A ser... feliz (no, no encuentro otra palabra) A mirar a la vida con ojos risueños. 
Desde entonces la depresión es como un ex amante que usualmente volvía, en busca del menor indicio de debilidad para clavarme su aguja temible y desinflar toda esa alegría falsa, inflable con la que viví estos atormentados años de adolescente para verme caer una y otra vez. Quemarme viva y luego renacer de las cenizas.

Me conozco. Me conozco mejor que nadie porque mentirme a mí misma nunca fue parte de mis planes. Sé cuando finjo, cuando oculto, cuando disfruto y cuando toco fondo. Me conozco demasiado bien. Tanto que me emociona y me enorgullece confesarles lo que escribiré a continuación.
Hace un par de días sucedió algo que no me había pasado en exactamente cinco años. 

Sonreí. Sonreí de verdad. Reí sola, caminando en medio de la calle, con mi independencia colgando de mi mano y con mi música en la otra. Con ideas, ambiciones, sueños, deseos y anhelos. Tuve un momento de éxtasis que no creo poder olvidar mientras esté en Rosario.
Y me di cuenta, en lo más profundo de mi alma, que era feliz.

Señoras y señores, soy FELIZ. Con todas las malditas letras. 
Luego de tanto tiempo, luego de tanto sufrimiento, de no verle nada bueno a la vida, de padecer la angustia y la tristeza que yo definitivamente no pedí tener. De dudar, de confundirme, de querer elegir, de malinterpretar y de querer perdonar pero no olvidar.

¿Que si extraño a mi padre? Sí, claro. No lo olvido ni un día. Lo llevo en mi corazón. ¿Que si sigo amando al hombre que amo hace 5 años? (NO, no confundir con ex novios. Vamos ¿alguien como YO puede realmente amar en cinco meses? Esa no se la cree ni mi billetera... Un novio de cinco o dos meses no da ni quita felicidad) Por supuesto, cada día más. Ambas son las únicas personas que me comprenden y me encantaría tenerlas a mi lado en este momento.

Pero la felicidad es precisamente eso. En amar lo que se tiene. En estar en silencio y reír porque sí. En sencillamente sonreír porque tengo que hacerlo. En no odiar a mis compañeros/as debido a que no tengo nada que odiar. En ser yo misma a mi mejor modo y ser socialmente adaptada, sin esfuerzo alguno. Querer y ser querida. Dar y recibir. En ser mejor persona, en querer alzar los brazos y gritar ¡que linda es la vida! 

Aunque tal vez la vida no sea linda. No me interesa. Hoy soy feliz. 
¿Más feliz que cuando cumplí 15 años, que cuando viajé a Disney, que cuando vi a mis chicos en vivo o cuando fui a Nueva York?

SÍ.


                                Mis chicos, para al que no le quedó claro


Y ni en pedo dejo que alguien o algo me saque este éxtasis en el que estoy embebida y vivo día a día.

Así que sí, a pesar de todo... el mundo nunca estuvo tan soleado para mí. 
Para el que sienta lo mismo, que lo disfrute. Se lo deseo de todo corazón.
Y para el que no, que aguarde. 
Que aguarde uno, dos, o quizás cinco años para conseguir esto.
Porque lo bueno definitivamente se hace esperar.



Evangelina Barle