No quiero que mis afectos (porque, dicho sea de paso, nunca me interesó lo que los demás pensaran de mí. Sólo mis amigos, mi familia y la gente que me cae realmente bien) piensen que soy una persona soberbia, egoísta, perfeccionista y orgullosa. Que me creo mejor que ellos, o que elegí ser así.
No quiero más eso.
El único lugar donde puedo ser yo misma, es, una vez más, la escritura. Si bien no le muestro este blog a prácticamente nadie, ver las cosas escritas me hacen sentir mejor. Me reconfortan. Mi diario íntimo-cibernético me ayuda más de lo que quizás pueda hacer otra persona. Los pocos amigos que tengo son las mejores personas que conozco, mi familia siempre está dispuesta a ayudarme. Y no desvaloro eso. No los desprestigio en ningún momento. Pero sencillamente no creo que me entiendan, o que lleguen a hacerlo alguna vez. No espero eso de nadie.
Por eso, creo que lo mejor es relatar, depurar y mostrar lo que tengo guardado, que no hace más que envenenarme. Los sentimientos negativos no sirven a la larga, sólo para fortalecer un rato. Y para nunca olvidar: quiero hablar del que ahora es mi exnovio. No de la historia rara y linda que tuvimos, sino de como no fui capaz de ver lo que siempre había estado ahí.
Un jueves 28 de febrero estaba todo perfecto, me prometía mil cosas. Tenía que hacer un viaje escolar (le queda otro año acá) y decía que quería llevarme. Sentimientos aparentemente verdaderos. Corazón en lugar de cabeza. Cosas de adolescentes. Nada del otro mundo.
El viernes no nos vimos, salió con los compañeros
El sábado a la tarde habíamos hablado y estaba todo bien
Pero a la noche me escribe "Podemos dar vueltas? Tenemos que hablar"
Yo sabía que se me venía la noche. No me considero una mina idiota.
Pero apenas me subí a su auto me dio vueltas una hora hablando de boludeces. Mucho más tarde me dijo
"Quiero arrancar el año solo, no quiero estar diciéndole a nadie que
hago ni a donde voy (aclaro que fui una novia totalmente liberal, madura, que confiaba en él. Porque una relación a base de desconfianza no es una relación). No quiero dejar de
verte, pero no quiero seguir viéndote como novio"
No
fue capaz de mirarme a la cara. A los ojos. Me pateó como si fuera una
trola, un perro. Cuando supuestamente era su primer amor y después de
todo lo que pasamos (fueron 5 meses pero fue todo muy intenso... en fin)
Lo
que lo banqué en todos sus quilombos. Las crisis. El viaje de egreso. La droga que consumía. Un mes y medio sin verlo. Todo el tiempo que me escondió ante los demás. El malhumor que no era mi culpa pero soporté. Las veces que me dejó plantada,
que me decía que hicieramos algo y no hacíamos nada. Y yo cancelaba, esperaba como
boluda. Las peleas con mis mejores amigas porque olían algo podrido en él.
Confié, con lo que me cuesta confiar. Levanté la cabeza y subió la poca autoestima que tengo. Me entregué a él y traté de cambiar, de no ser tan yo. Hice lo mejor que pude. Usé el corazón y no la cabeza el tiempo que pude. Fui cariñosa, tolerante, sin orgullo.
NO me supo decir "Gracias por todo lo que hiciste Vangi" No supo decirme nada de eso, mucho menos de valorarlo.
"No tengo nada más para decirte. ¿Te llevo a tu casa?"
"No tengo nada más para decirte. ¿Te llevo a tu casa?"
Le tuve que rogar que viniera a mi quincho, que las cosas así no valían la pena. Que no valía la pena terminar mal.
Fue a mi casa y me bardeó, me dijo que me rebajaba y que era al pedo que viniera.
Me
dio besos y abrazos de compromiso, no porque lo sintiera. Sentí su desprecio. Se fue diciéndome que sabía todo en la vida, que no tenía nada que aprender
¿EN SERIO?
Se cagó en mi cumpleaños, en que yo no me puedo permitir arrancar mal en Rosario. Es una pirámide: si arranco mal en el principio, puede que en un futuro todo se caiga y no pueda volver a levantarme.
¿EN SERIO?
Se cagó en mi cumpleaños, en que yo no me puedo permitir arrancar mal en Rosario. Es una pirámide: si arranco mal en el principio, puede que en un futuro todo se caiga y no pueda volver a levantarme.
Se cagó en mí. Siento que no fui nada, y ya no sé si creer en todas las cosas que me decía. La confianza que costó tanto darle se derrumbó en un minuto. Traté de superar a mi amor platónico para darle cabida en mi corazón, aunque nunca lo haya amado.
Lo quise. Lo quiero. Y mucho.
Lo quise. Lo quiero. Y mucho.
Entonces
me vengo a enterar, hace muy poco... que había otra mina. Que CREO que me engañó. Que
estaba tan desesperado por cortar conmigo para liberarse de mí y salir
corriendo con la otra. Me dijo que era porque quería arrancar solo cuando no era así. ME MINTIÓ una vez más.
Esto se mezcla con el hecho que yo permanentemente estoy cambiando. Y sabía que con el tenía que cambiar, aunque sea un toque.
No sirvió ser como soy, pero tampoco sirvió tratar de cambiar. No alcanzó. Di lo mejor de mí pero no recibí ni un gracias a cambio. El en su momento valió la pena. No me arrepiento de nada mientras fuimos novios.
Pero básicamente me dijo que esta otra, es una chica "para jugársela"
Pero básicamente me dijo que esta otra, es una chica "para jugársela"
Entonces me pongo a pensar. A pensar como suelo hacerlo. DEMASIADO.
¿Que hago? ¿Que hago con todo? ¿Que hice mal? ¿Realmente soy una persona para NO jugársela? Me replanteé si quería estudiar medicina, me replanteé absolutamente todo. Había salido hacía muy poco de una crisis. Había aprendido a confiar luego de haber recibido mucha mentira dentro de mi familia. No confiaba en nadie.
¿Que hago? ¿Que hago con todo? ¿Que hice mal? ¿Realmente soy una persona para NO jugársela? Me replanteé si quería estudiar medicina, me replanteé absolutamente todo. Había salido hacía muy poco de una crisis. Había aprendido a confiar luego de haber recibido mucha mentira dentro de mi familia. No confiaba en nadie.
Y me pasó algo que nunca me había pasado antes.
Me miré al espejo y no pude reconocerme. No fui capaz.
Nosotros tenemos dos caminos en esta vida, en esta sociedad que nos trata de forros y creídos. Que no nos comprende ni busca comprendernos.
Atentar contra nuestra propia naturaleza, sabotearnos, optando por ser el MÁS ciego entre los ciegos y así poder sobrevivir, o seguir siendo nosotros mismos, aún a riesgo de ser invisible para un mundo al que amamos, pese a no ser correspondido este amor.
Todavía no sé que hacer. Porque la parte emocional, sentimental, sensible de mí en el fondo no quiere hacer más que encajar, ser normal. Poder hablar de verdad y que no te miren como si estuvieras loca. Que no se rían cuando te abrís. Que no tengas que encerrarte a escribir para estar mejor.
No sé.
Lo peor de todo es que ahora no sé nada. No sé que pensar de él, ni de mí. No puedo sentir nada más que decepción hacia el y como me mintió. Hice lo posible para quedarme con el mejor recuerdo de él pero ahora sencillamente no puedo.
Porque si, tengo MIL y un defectos. Soy cualquier cosa menos perfecta: soy intolerante, borracha, asocial, irascible, dura, de ideales de fierro y humor negro. Y débil. Muy débil. Pero no creo que ninguna mina merece pasar por lo que pasé.
Me miré al espejo y no pude reconocerme. No fui capaz.
Nosotros tenemos dos caminos en esta vida, en esta sociedad que nos trata de forros y creídos. Que no nos comprende ni busca comprendernos.
Atentar contra nuestra propia naturaleza, sabotearnos, optando por ser el MÁS ciego entre los ciegos y así poder sobrevivir, o seguir siendo nosotros mismos, aún a riesgo de ser invisible para un mundo al que amamos, pese a no ser correspondido este amor.
Todavía no sé que hacer. Porque la parte emocional, sentimental, sensible de mí en el fondo no quiere hacer más que encajar, ser normal. Poder hablar de verdad y que no te miren como si estuvieras loca. Que no se rían cuando te abrís. Que no tengas que encerrarte a escribir para estar mejor.
No sé.
Lo peor de todo es que ahora no sé nada. No sé que pensar de él, ni de mí. No puedo sentir nada más que decepción hacia el y como me mintió. Hice lo posible para quedarme con el mejor recuerdo de él pero ahora sencillamente no puedo.
Porque si, tengo MIL y un defectos. Soy cualquier cosa menos perfecta: soy intolerante, borracha, asocial, irascible, dura, de ideales de fierro y humor negro. Y débil. Muy débil. Pero no creo que ninguna mina merece pasar por lo que pasé.
Yo sabía con quien me estaba metiendo. Siempre tuvo fama de cagador, de hipócrita. De mala persona. TODO el mundo me lo decía.
Inclusive sus propios amigos lo afirman. Uno de los más cercanos se acercó y me dijo: "Vangi, ¿vos realmente esperabas otra cosa de él?"
Lamentablemente sí. Yo aprecié en él lo que todo el mundo odia.
Sencillamente no pensé que iba a ser así conmigo.
Fui la más ciega entre las ciegas.
Pero ahora lo veo. Lo veo todo y al mismo tiempo no puedo ver nada.
Ojo, no dudo que no pueda salir de ésta.
Para nada.
Pero hoy no.
Inclusive sus propios amigos lo afirman. Uno de los más cercanos se acercó y me dijo: "Vangi, ¿vos realmente esperabas otra cosa de él?"
Lamentablemente sí. Yo aprecié en él lo que todo el mundo odia.
Sencillamente no pensé que iba a ser así conmigo.
Fui la más ciega entre las ciegas.
Pero ahora lo veo. Lo veo todo y al mismo tiempo no puedo ver nada.
Ojo, no dudo que no pueda salir de ésta.
Para nada.
Pero hoy no.
Evangelina Barle

No hay comentarios:
Publicar un comentario